A los pies de la sierra de Cantabria...

San Vicente de la Sonsierra

Arquitectura tradicional del paisaje cultural del vino y el viñedo de La Rioja: El chozo

En 1867 los viñedos franceses se vieron afectados por la filoxera, lo que provocó que se arruinaran las cosechas y que el viñedo riojano se conviertiera en un gran exportador vinícola, multiplicándose las explotaciones y sus construcciones asociadas. Fue un punto de inflexión para el desarrollo del Paisaje cultural del vino y el viñedo que ha llegado hasta nuestros días.

El paisaje generado por la explotación vitivinícola, es uno de los paisajes más característicos y bellos de La Rioja, y además, el más representativo de las vidas y costumbres de la región. Este paisaje presenta una belleza que se transforma a lo largo de las estaciones, reflejando el trabajo ejercido por el hombre en el campo. Los colores amarillos, rojos y ocres dominan el viñedo en otoño, el marrón y ocasionalmente el blanco se apropia de él en invierno, y diferentes tonalidades de verde ocupan el viñedo en primavera y en verano.

CHOZO LA RAD, SAN VICENTE DE LA SONSIERRA
Chozo La Rad entre viñas y con Sierra Cantabria de fondo. San Vicente de la Sonsierra. La Rioja

El viñedo se salpica de construcciones diversas que lo enriquecen y complementan. Así, bodegas, lagares y chozos emergen en el paisaje conformando todo un conjunto cultural no solo de gran belleza, sino de gran valor cultural y patrimonial. Sin duda alguna, dentro de estas construcciones, aquellas que realmente se integran con el viñedo llegando a convertirse en una unidad inseparable son los chozos. Éstos sirven de referente geográfico en un mar de vides y ofrecen una visual con un toque de pintoresquismo popular que dota al paisaje del viñedo de un gran encanto.

CHOZO DEL ROJO, SAN VICENTE DE LA SONSIERRA
Chozo Del Rojo entre las viñas en la estación de invierno. San Vicente de la Sonsierra. La Rioja

Sería imposible entender la arquitectura del chozo sin comprender el ámbito en el que se realiza esta construcción. Paisaje y chozo van unidos, alimentándose uno del otro y generando una bella simbiosis. Estas construcciones se han convertido en un elemento tradicional del paisaje riojano, aceptado, valorado y tomado como suyo por la sociedad que lo cohabita.

EL CHOZO, ¿CONSTRUCCIÓN MERAMENTE UTILITARIA?

Los chozos son pequeñas construcciones erigidas junto a las explotaciones agrícolas o ganaderas destinadas a dar servicio a una o varias explotaciones.

CHOZO EL MANAO, SAN VICENTE DE LA SONSIERRA
El Manao. San Vicente de la Sonsierra. La Rioja

Estas construcciones servían para cobijar al agricultor ante las inclemencias meteorológicas y protegerlo durante sus momentos de descanso. Ocasionalmente, el agricultor podía pasar la noche en el chozo, ya que hasta la mecanización de las labores de campo y el uso de vehículos a motor, los desplazamientos podían ser muy largos, por lo que le podría resultar ventajoso pernoctar junto a la explotación. Además, el chozo servía como almacén de herramientas de campo y de alimentos para la jornada.

Por otro lado, estas pequeñas construcciones se emplearon como puestos de vigilancia, para el control de los robos o actos vandálicos en los campos de cultivo. Esto explica la existencia de algunas de estas construcciones en zonas que aunque estén alejadas de las viñas, lugares con una perfecta visual de los cultivos. Es posible que el término guardaviñas que se emplea para denominar al chozo derive de esta funcionalidad.

CHOZO ALESAGO, SAN VICENTE DE LA SONSIERRA
Chozo en lo alto de la colina para puerto de vigilancia. San Vicente de la Sonsierra. La Rioja

Por lo tanto, estas pequeñas construcciones tenían un carácter meramente funcional. Contrariamente, en la actualidad el valor funcional de estas construcciones prácticamente ha desaparecido, siendo desplazado por el valor estético e inmaterial. El paisaje del viñedo se ensalza con estas pequeñas construcciones que salpican el territorio, dándole un carácter pintoresco, casi romántico, que invita a descubrirlos y encontrarlos como pequeños templetes en el campo.

Sin embargo, su valor va más allá de este romanticismo moderno, ya que los chozos representan una forma de vida. Generaciones de vecinos de la región se han dedicado a la labor del campo y en concreto al cultivo de la uva y cuidado de los viñedos, surgiendo de ello toda una serie de vivencias, recuerdos, tradiciones y leyendas.

TÉCNICAS CONSTRUCTIVAS DEL CHOZO

Los chozos son edificios sencillos constructivamente, con una gran autonomía de construcción, un bajísimo coste y una mínima mano de obra. Están construidos con materiales económicos y del propio lugar que definen el carácter y forma del mismo.

PLANTA Y SECCIÓN CHOZO MARURE. BRIONES
Planta y sección de chozo Marure. Briones. La Rioja.

MANO DE OBRA

En general, la mano de obra para la construcción de estas pequeñas edificaciones era no cualificada. En la mayor parte de las ocasiones era el propio agricultor aquel que levantaba su chozo, mediante los conocimientos que se transmitían de generación en generación.

En otras ocasiones menos habituales, una colectividad de agricultores se juntaban para construir un chozo que pudiera dar servicio a varios propietarios. Seguramente, los chozos con función de puesto vigía fueran realizados de esta forma.

Solamente las construcciones más grandes requerían de una mayor pericia técnica para su construcción, así como de conocimientos estereotómicos. En estos casos, fueron canteros o maestros albañiles los que construyeron estos chozos, firmando sus obras y tallando la fecha de construcción. Estas construcciones presentan una ejecución más fina, presentando las caras de los mampuestos más labradas y una volumetría más cuidada y estable.

CHOZO ARISABEL, BRIONES
Ejemplo de chozo de grandes dimensiones. Arisabel. Briones. La Rioja.

MATERIA PRIMA

La principal materia prima empleada en la construcción de los chozos es la piedra y el barro. La elección de estos materiales responde a criterios de disponibilidad. Durante las labores de limpieza de las piezas de campo para su cultivo, las piedras se iban acumulando en la linde de la parcela. Dichas piedras eran empleadas para la construcción de los chozos.

El hecho de emplear la materia prima que directamente ofrece la tierra donde va a ser erigida la construcción, permite realizar una importante economía de recursos, lo cual es consecuente con este tipo de arquitectura vernácula y utilitaria.

Solamente en algunos casos se ha transportado la piedra de lugares más alejados o incluso canteras, coincidiendo generalmente con los ejemplos de mayor envergadura realizados por maestros albañiles o canteros.

PLANTA Y SECCIÓN CHOZO EL BOMBÓN, SAN VICENTE DE LA SONSIERRA
Planta y sección del chozo El Bombón con los restos de un guardaganados. San Vicente de la Sonsierra. La Rioja

Además de la economía, existe una razón fundamental para el empleo de la piedra en la construcción de los chozos, y es la durabilidad y la seguridad. En estos reducidísimos espacios de cobijo el agricultor hacía fuego para calentarse o cocinar la comida, lo que dificulta la construcción en madera.

FALSA CÚPULA, CHOZO EL MONTECILLO, SAN VICENTE DE LA SONSIERRA
Falsa cúpula por aproximación de hiladas con manchas en la piedra por el fuego. El Montecillo. San Vicente de la Sonsierra. La Rioja

TÉCNICA

El chozo típico del Paisaje Cultural del Vino y el Viñedo de La Rioja constaba muros de mampostería de piedra cubiertos mediante falsa cúpula de aproximación de hiladas del mismo material. La trabazón de los mampuestos se podía realizar a hueso o mediante el uso de algún tipo de conglomerante que la mejorara.

Si la trabazón se realiza sin conglomerante, a hueso, la técnica se denomina piedra seca. El origen de esta técnica no está documentada, pero algunos autores lo atribuyen a los muros creados para conservar mejor el fuego dentro de las primitivas cuevas. Para otros, sin embargo, el origen de esta técnica está en las antiguas construcciones megalíticas, que colocando en hilera menhires, lograban la configuración de una superficie formando un muro o abrigo que podía generar espacios más complejos.

PLANTA Y SECCIÓN CHOZO HORNILLO. SAN VICENTE D ELA SONSIERRA
Planta y sección del chozo Hornillo con guardaganados anexo. San Vicente de la Sonsierra. La Rioja

La construcción del chozo a la piedra seca comenzaba con el replanteo en planta, generalmente cuadrangular o circular, del espacio a edificar. En algunos casos, se procedía a abrir una pequeña zanja de no más de medio metro de profundidad, con el fin de realizar una pequeña cimentación que favoreciese a la estabilidad del conjunto.

Tras ello, se comienzan a colocar hiladas horizontales de mampuestos de piedra, sin argamasa ni conglomerante, los cuales están labrados con menor o mayor regularidad. Todas las caras que conforman el espacio se levantaban al mismo tiempo, presentando en todo momento de la ejecución la misma altura. Cada ciertas hiladas se colocaban llaves aleatorias, estas llaves son piedras perpendiculares a la dirección de desarrollo del muro y sirven para el atado del mismo.

PLANTA Y SECCIÓN CHOZO LA TORCA, ÁBALOS
Chozo La Torca, realizado con la técnica de la piedra seca. Ábalos. La Rioja

El muro se realiza a doble cara sin relleno interior entre ambas capas, generando un espesor de muro que varía entre los 40 y los 70 cm. El mampuesto se presenta en diversos tamaños con una talla también muy variada. Generalmente, los mampuestos de mayor tamaño, más regulares y que poseen la labra más fina se colocaban en las jambas y dinteles de huecos, así como en las esquinas de la construcción.

CHOZO SAN PABLO 2, SAN VICENTE DE LA SONSIERRA
Chozo San Pablo 2 realizado con la técnica de la piedra seca. San Vicente de la Sonsierra. La Rioja

El muro se levantaba hasta una altura que variaba generalmente de los 0,80 m. a los 1,80 m. Entonces se procede a la realización de la falsa cúpula mediante aproximación de hiladas en seco. Se seleccionan piedras que presenten formas aplanadas y que permitan solaparse unas sobre otras para ir aproximándose hasta cerrarse en la parte superior, presentando salientes que se escalonan en la cara interior de la falsa cúpula. Se dejaba un solape suficiente entre hilada e hilada para que las cargas verticales se transmitieran a los muros de una forma óptima, consiguiendo una estructura estable. El diámetro de las sucesivas hiladas cada vez es menor, por lo que generalmente, la hilada final se cerraba con una gran losa de piedra. En ocasiones se dejaba un hueco en la clave para la ventilación del humo del fuego.

El conjunto constructivo se cubría con tierra y barro lo que favorecía el comportamiento higrotérmico de la edificación, impermeabilizándolo de las lluvias y aislándolo del intenso calor en verano y del frío invernal.

CHOZO LA TORCA, ÁBALOS
Chozo La Torca cubierto por una capa de barro. Ábalos. La Rioja.

TIPOLOGÍAS DEL CHOZO

Existen fundamentalmente tres tipologías arquitectónicas del chozo del Paisaje cultural del Vino y el Viñedo de La Rioja

EXCAVADOS EN EL TERRENO

Se trata de la técnica más básica y en consecuencia la más empleada para la construcción de chozos. Consiste en excavar en el propio terreno, mediante palas u otras herramientas manuales, un hueco en el que cupieran de una a dos personas y sirviera de cobijo para el agricultor durante la faena. Generalmente se aprovechaban los ribazos naturales que se encuentran en las lindes de las viñas.

Esta técnica no requería de ningún conocimiento y era realizada por el propio agricultor, lo que justifica la proliferación de chozos que se construyeron de esta manera. Su técnica constructiva es la más económica con menor esfuerzo y tiempo de ejecución, pero a su vez, presenta un problema de precariedad constructiva. Los derrumbes de este tipo de construcción eran habituales, obligando al agricultor a practicar una nueva excavación.

AISLADOS

Es aquel tipo de chozo en el que la construcción se encuentra totalmente aislada, quedando todas sus fachadas y perímetro libre. La morfología en planta de este chozo es circular o cuadrangular, y la técnica más común es la de la piedra seca con cubrición mediante falsa cúpula por aproximación de hiladas.

CHOZO LA RECILLA, ÁBALOS
La Recilla. Ábalos. La Rioja.

En algunas ocasiones, este tipo de chozo puede poseer un par de muros perpendiculars adehridos. Estos muros tenían la función de salvaguardar a a los animales que acompañaban al agricultor en su tarea. Por ello, al espacio generado por dichos muros se le denomina guardaganados. . El muro guardaganados es más frecuente en los chozos aislados de planta circular, orientándose de forma que protegiera de los vientos más fuertes y molestos.

CHOZO MONTE, BRIONES
Chozo Monte con su guardaganados anexo. Briones. La Rioja.

ADOSADOS AL TERRENO

Esta tipología deriva de la anterior, aunque en este caso se aprovecha un ribazo u otro elemento que sustituye una de las fachadas de la construcción. La morfología en planta generalmente es cuadrangular.

PLANTA Y SECCIÓN CHOZO DE PANGUA, SAN VICENTE D ELA SONSIERRA
Planta y sección chozo de Pangua. San Vicente de la Sonsierra. La Rioja.

Actualmente, estas pequeñas construcciones del Paisaje Cultural del Vino y el Viñedo de La Rioja, permanecen en un segundo plano de las bodegas vanguardistas que se han construido en los últimos años. Mediante este artículo deseo poner en valor este tipo de arquitectura popular que define nuestras tradiciones e historia, e invito al lector a visitarlas y descubrirlas.

Sara Resa López de Aguileta, Septiembre 2020

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